Desde fuera, una fachada ventilada puede parecer solo un revestimiento estético moderno. Pero por dentro, es un sistema constructivo mucho más complejo y técnico. Entender cómo está compuesta una fachada ventilada desde dentro es clave para valorar sus prestaciones térmicas, acústicas y estructurales.
En este artículo desgranamos, capa a capa, lo que realmente ocurre detrás del revestimiento exterior, desde el muro portante hasta la última fijación.
Es la parte estructural del edificio sobre la que se monta todo el sistema. Puede ser de hormigón, ladrillo o bloque cerámico. Sobre este elemento se apoya toda la carga del sistema de fachada ventilada.
Se coloca adherido o fijado mecánicamente al muro. Su misión es reducir las pérdidas térmicas del edificio.
Materiales comunes:
Este aislamiento queda completamente protegido del exterior gracias a la cámara de aire y al revestimiento, lo que aumenta su durabilidad.
Entre el aislamiento y el revestimiento exterior hay una cámara de aire de entre 2 y 5 cm.
Su función es doble:
La cámara no está cerrada, debe tener entrada por la parte inferior y salida por la superior, facilitando la ventilación natural.
Sobre el muro y el aislamiento se instala una subestructura metálica formada por perfiles verticales (y a veces horizontales) de aluminio o acero galvanizado.
Estos perfiles están anclados al muro mediante ménsulas y tornillería técnica, y tienen la función de:
Existen distintos tipos de perfiles según el tipo de anclaje, el revestimiento elegido y el cálculo estructural de la fachada.
Finalmente, el revestimiento es la capa que vemos desde el exterior. Aunque su función principal es proteger y aportar estética, también cumple un papel técnico clave.
Materiales más utilizados:
Cada uno se fija a la subestructura mediante sistemas visibles (grapas, tornillos) u ocultos (anclajes químicos, sistemas de ranura o fijaciones mecánicas invisibles).
1️⃣ Muro portante
2️⃣ Aislamiento térmico
3️⃣ Cámara de aire
4️⃣ Subestructura metálica
5️⃣ Revestimiento exterior
Cada una de estas capas está diseñada para cumplir una función específica y actuar de forma conjunta, garantizando el rendimiento técnico del conjunto.
Una fachada ventilada no es solo una “segunda piel” para el edificio. Es un sistema técnico con múltiples capas que trabajan juntas para mejorar la eficiencia energética, la durabilidad y el confort interior. Desde el soporte estructural hasta el revestimiento exterior, todo está calculado para que funcione como un todo equilibrado, ventilado y altamente eficiente.
En IFS somos expertos en la instalación de fachadas ventiladas, trabajando cada capa del sistema con precisión: desde el cálculo de la subestructura hasta el montaje final del revestimiento.
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